Opinión

Chilenos merecen disfrutar de los beneficios de Internet y digitalización durante la pandemia

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Son tres los desafíos que se tienen que alcanzar en Chile para que la ciudadanía pueda lograr el bienestar digital durante la cuarentena. Hay más de 7 millones de personas que están enfrentando el confinamiento obligatorio en diferentes regiones del país, sobre todo en la Región Metropolitana. Es por este motivo que contar hoy con una buena señal de Internet, conocimientos para desenvolverse en este mundo digital y plataformas para realizar los trámites gubernamentales no son un lujo ni un capricho, sino que una necesidad básica para sobrellevar esta “nueva normalidad”.

Primero, necesitamos de una buena “matriz digital” que garantice el acceso seguro, rápido y confiable a Internet, ya sea de forma fija o móvil. Para esto es fundamental avanzar en la “urbanización digital” del país, con cables de fibra óptica, tanto terrestres como submarinos, para llegar hasta los lugares más apartados, incluidas nuestras islas. Estos cables permiten luego salidas a torres de antenas de empresas de telefonía móvil para permitir: accesos con 3G, 4G y a futuro 5G e iluminar sectores con Wifi provista por el Estado para dar el uso gratuito a Internet, en áreas de uso común o públicas.

Lo segundo que se requiere urgentemente es de un “Estado Digital” que les resuelva los problemas a los ciudadanos de forma rápida y efectiva, con todos los trámites en línea e incluso con el derecho a relacionarse exclusivamente de forma online con los servicios públicos para evitar las largas filas y los trámites presenciales burocráticos, que son muy peligrosos en períodos de crisis sanitaria.

Para eso, el Estado debe entregar una identidad digital confiable a los ciudadanos, lo que en algunos países se logra con un carnet de identidad con chip que permita detectarlo por un dispositivo asociado a un computador o smartphone, junto a una contraseña, tal como lo es la “Clave Única” y para ciertas transacciones más seguras un tercer factor, que normalmente es un código de autorización enviado al teléfono. Además, el Estado tiene que definir el modelo de interoperabilidad de los datos y los mecanismos de protección de la información, desde la protección de los datos personales hasta la ciberseguridad.

Otro aspecto importante, según el parlamentario, es la cultura digital, que comienza con la “alfabetización digital” en los primeros años de vida. Los niños son expuestos a edad temprana a dispositivos móviles conectados a Internet y al dejarlos solos se convierten en huérfanos digitales. La educación primaria, secundaria y superior también tiene que adoptar los ajustes necesarios para que la tecnología forme parte de la malla. Debemos ser capaces de cambiar de usuarios de tecnología digital a desarrolladores de ésta y disminuir la brecha de género en esta materia, ya que las mujeres representan un 15% de la capacidad nacional.

La desigualdad es evidente y medible, por lo que es perfectamente abordable en base a métricas para estimar el tamaño de la brecha digital de acceso y de equipos para lograrlo, y así avanzar para emparejar la cancha. El acceso a Internet de forma segura, rápida y confiable no solo debe estar garantizado para algunas comunas de la Región Metropolitana, sino para todo el país, mientras que el desafío de la “inclusión digital” es el pilar que se debe robustecer.

 

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